El caso de las catástrofes

Fragmento clínico de la cura de un niño con rasgos obsesivos.

Este título responde a la frecuente aparición en el material de un niño de 7 años de todo tipo de catástrofes como incendios, inundaciones, terremotos y accidentes.

Los puntos en los que quiero centrar esta ponencia son los siguientes: la función del padre y la identificación imaginaria con el hermano. Cómo se articula su filiación, cómo ha asumido la filiación para sostenerse en lo simbólico.

Cómo hipótesis me planteo que si la función del padre hubiese, valga la redundancia- funcionado en su vertiente legisladora no surgirían las catástrofes que nos hablan de un goce vivido como invasor ante el que hay que estar preparado: vigilar, defenderse.

Comienzo a recibir a Nicolás a partir de una entrevista con la madre. El niño es derivado por el colegio por dificultades en el aprendizaje. Ella presenta a su hijo como distraído, tímido y torpe. Tiene miedo a la oscuridad y a las puertas cerradas. Con respecto al trabajo escolar manifiesta una gran inseguridad: se fija en sus compañeros y sucede que cuestiones que había resuelto correctamente terminan estando mal. Borra muy a menudo, aprieta mucho el lápiz y tiene mala letra.

La impresión que recibo cuando me encuentro con Nicolás por primera vez es la de estar ante un niño triste – mirada sin brillo. Se muestra inquieto, habla en exceso como si tuviese miedo de lo que puede venir del Otro. Muy inquieto ante la demanda del Otro.

Voy a hacer un recorrido de cómo aparece el padre y la cuestión de los hermanos a través del material tanto de entrevistas preliminares como de sesiones. Creo que es interesante informar que el tiempo que este niño lleva en tratamiento es de tres meses. Por otra parte, me parece importante señalar que frente a la oferta de que puede trabajar con diferente tipo de material como plastilina, recortar….él ha optado por dibujar siempre y, curiosamente en la última sesión aparece un hombre que quiere ser pintor y lo consigue. Por el momento me interesa puntualizar sólo esto ya que entrar en cómo llega a esa decisión para quién pinta…etc. implicaría otro recorrido y excedería el objetivo de esta ponencia que es ubicar la función paterna.

En la primera entrevista aparece un cuadro idílico: un padre, una madre y un hijo – que Nicolás dibuja una vez que comienza su relato. Un padre que es guarda forestal- de alguna manera es un representante de la ley-. Su misión consiste en observar si hay fuego alguien caza algún animal. Una madre que está en casa. Esta es la primera de las dos ocasiones, durante estos tres meses en que aparece en su discurso algo del campo de la madre. El hijo asume una de las funciones del padre. Está en la torreta vigilando “se sube para ver si hay fuego”. El padre es guarda forestal, pero es el hijo es que vigila desde la torre.

En la segunda entrevista en su dibujo aparecen dos hermanos: uno es ciego y el otro cojo. Viven y trabajan en la granja de sus abuelos. Sus padres viven en la ciudad. Los dos hermanos están contentos. Van a visitar a sus padres y les llevan huevos de la granja.

En la tercera surge la figura de “un hombre muy malo” que cazaba animales que estaban protegidos. Con la piel de dichos animales hace látigos con los que golpea a los esclavos para que trabajen más. Trabajan, pero él quería que trabajasen más. Verdaderamente se nos presenta aquí la figura de un amo. A propósito de este amo que no respeta ninguna ley, Nicolás habla de la necesidad de ésta cuando dice “puede ir a la cárcel porque le podría denunciar algún esclavo”. Frente a esta figura de amo aparece un hermano que es bueno. Cuando el amo se iba de caza, él le cuidaba la casa y soltaba a los esclavos. Cuando el amo regresa le dice que se los han quitado. Presenta una lucha de ideales cuando la causa está en otro sitio. Frente a la transgresión de la ley: la astucia del hermano- decir que se los han quitado. El hermano hace trampas. La figura de este hermano bueno viene a restituir algo del orden de la ley: que no se siga la voluntad del amo –coartada para soltar a los esclavos.

Algo de la filiación se ha tejido mal y de ello dará cuenta la historia. Esto se ve más claramente en la siguiente entrevista: Se ha producido una inundación intencionada por “unos niños muy malos” y ha afectado a la casa de un guarda forestal- que además tiene carnet de policía (primera duplicación del representante de la ley). Además ha sido víctima de un robo. Paradójicamente los ladrones se encuentran en su propia familia: su abuelo ladrón y su padre ladrón que “se pinchaba droga y que se hizo ladrón”. La otra parte de la familia trabajan como representantes de la ley: el abuelo y el tío maternos policías. Es notorio es gran esfuerzo de este sujeto por encontrar una ley, pero sucede que esta ley nunca alcanza: en este caso es el propio guarda forestal la víctima de un robo. Vemos que Nicolás para ordenar los lugares que sostienen su sitio en la filiación tiene que apelar a los que están en la ley y a los que están fuera de la ley. El tipo de orden es por un lado, los policías y, por el otro los ladrones. Evidentemente para poder construir su historia familiar tiene que recurrir al desdoblamiento transgresión-prohibición. Aparece por primera vez la figura de un padre gozador, del goce del padre “se pinchaba droga”.

Es interesante plantear que tanto las entrevistas comentadas como las siguientes se presentan como escenas en las que Nicolás está como espectador.

Surge, de nuevo, el tema de la filiación en la quinta entrevista: Un pueblo abandonado von un tesoro. Hay dos hermanos, uno es sheriff y el otro que robaba y mataba. El delincuente se disfrazaba de fantasma con el fin de asustar a todo aquel que se le ocurriera pasar por el pueblo. Había una orden de captura para él. Ofrecían cinco mil pesetas de recompensa. La consigna era “vivo o muerto”. El sheriff- su hermano- le mata. Aquí parece que se trata de la impostura de la ley. No tenemos una ley simbólica pacificadora, sino que la situación sólo se resuelve con la muerte: el peso de una muerte imaginaria que resuelve algo que parece que no se puede resolver de otra manera.

En la siguiente aparece la secuencia de un padre que arruina. Hay dos hermanos. Uno de ellos tiene una gran empresa de coches de carreras. El otro hermano tiene una empresa pequeña de coches de carreras. El padre quiere arruinarlo, el hermano que trabaje de obrero. Nuevamente la dialéctica del amo y el esclavo. Hay una lucha imaginaria por el uro prestigio (cuál de las dos empresas gana una cerrera de coches: gana el coche de la empresa pequeña). No aparece la figura de un padre que legisle y ordene.

En la escena siguiente se precisa con más claridad el tema de la filiación. Se trata de un torero. Su abuelo fue ganadero. El padre también es ganadero y es éste el que le dice que tiene que torear. El hijo quería ser ganadero como su abuelo. A su vez el padre quiso ser torero y el abuelo no le dejó serlo- dijo que tenía que ser  ganadero como lo era su familia. El padre muere. Bebía mucho. El médico le había dicho que o bebiera. Se encuentra una botella de whisky en casa y se la bebe toda. “¡No me moriré”! exclama el padre. En el momento de morir, el padre se arrepiente porque se acordaba de lo que se divertía en la granja con los caballos y le dice al hijo que se vaya a poner la granja. Aquí nos presenta a un padre que apunta al ideal: torero porque su padre no le permitió serlo.  Se redime al padre haciéndose cargo de su pecado, Hay un pago que es no hacer lo que se quiere, pagar con una deuda imaginaria con tal de evitar la castración. A este deseo imposible tiene que hacer lo que el padre le dice. Hay un vínculo al ideal marcado por el padre- tiene que cumplir con ese ideal. El padre muere por exceso de goce- bebe mucho-. Bebe, no respeta la ley, la palabra del médico como límite. No cree en la muerte, piensa que no va a morir. El padre se culpabiliza de un goce al que ha tenido acceso. La respuesta La respuesta a todo esto es que el hijo puede hacer lo que quiere. Nicolás habla de un padre que goza, no de un padre que desea.

Hay una falla legisladora del padre y, por ello se da una lucha de ideales moral/inmoral. Se produce el debato con otro imaginario. Como efecto de la falla en lo simbólico, surge la confrontación. Aparece la función de pantalla del ideal, En este caso se ha producido una simbolización defectuosa que produce un deseo como imposible. Se trata de una filiación que le obliga a hacer las cosas, no se trata de una filiación liberadora. Hay una deuda imaginaria porque se es hijo del padre se debe hacer cargo de su pecado. No parece el padre del tercer tiempo del Edipo, el padre pacificador. Hay una falla en lo simbólico que produce un deseo como imposible. En la neurosis como consecuencia de una simbolización defectuosa se construye la figura de un ideal. En el caso que nos ocupa aparece un padre gozador – goza él, pero no permite. Es un padre no del deseo, sino del goce y por ello no puede ser el sostén de una identificación liberadora como hemos podido constatar en el corto camino de la cura de este niño con rasgos obsesivos.