Saber y deseo en Fausto

Contexto histórico y cultural en que vivió Goethe

Los últimos años del siglo XVIII y los primeros del XIX señalan la transición  de la Edad Moderna a la Edad Contemporánea. Este nuevo período se caracterizará por el progreso alcanzado por el desarrollo científico y técnico. Se generalizan la fe en el progreso y el utilitarismo y surgen nuevas condiciones económico-políticas que harán posible la formación de los grandes imperios capitalistas. Valores y formas de vida burguesa se consolidan. Al mundo anunciado en el plano teórico por la Ilustración se llegará por un doble proceso Las revoluciones políticas, que derribarán el absolutismo, darán lugar a nuevas formas de gobierno basadas en la voluntad un derecho natural nacionalista. A consecuencia de ellas, la de la mayoría, la igualdad ante la ley, la libertad individual y sociedad estamental (feudalismo) se transformará en una sociedad de clases -burguesía y proletariado( capitalismo ).Y la revolución industrial que transformará los medios tradicionales de producción (artesanía, manufacturas y trabajo doméstico).

En Alemania, país de de Goethe, el concepto ilustrado de libertad que hace surgir en los países de Europa occidental la conciencia de nacionalidades, no encuentra eco. A nivel socio-político, Alemania se encuentra dividida en pequeños estados debido a la desmembración del Imperio y a la concepción autoritaria del Estado y el escaso poder político de la burguesía. Constituyen una excepción las asociaciones de estudiantes que expresan el despertar de la conciencia política de la burguesía y exigen una Alemania libre y unida. La emancipación de la burguesía -obstaculizada hasta entonces por el predominio del ejército y de la burocracia- condicionará el despliegue ideológico de la segunda mitad del siglo XVIII conformándolo con ideas nacionalistas.

El movimiento cultural Strum und Drang se opone al nacionalismo de la Ilustración y proclama la libertad del sentimiento, al tiempo que asume la tradición alemana. Sus componentes se reúnen en un principio en torno al joven Goethe. Este autor y Schiller tratan de hacer una síntesis entre germanismo y humanismo.

Los miembros del Strum und Drang son descendientes de Rosseau. El recorrido de este movimiento desde su rebeldía hasta la actitud burguesa más consciente, aunque también más resignada del período posterior denota la influencia racionalista. El clasicismo de Goethe, Herder y Schiller –llamado Renacimiento alemán tardío– se distingue de las agrupaciones semejantes fuera de Alemania en que representa una síntesis de tendencia clásicas y románticas.

Los clásicos alemanes que en su juventud se encontraban en el Strum und Drang, representan ya una renuncia a la hostilidad romántica contra la cultura. Se desarrolla un frenesí cultural y, consideran a la sociedad civilizada no al individuo, como la auténtica portadora de cultura. Este es el ideal educativo de Goethe “Admiramos mucho a los antiguos griegos, pero, en realidad, debíamos de admirar a la época y a la nación que los hizo posible”.

El período crucial de la historia de Europa está marcado en Alemania por esas dos corrientes presentes en Fausto: una parte nos recuerda a la Edad Media (costumbres, alcance del saber filosófico, científico…) y por otra parte conecta con la mitología clásica.

 

Comentarios sobre el autor y su obra

En Francfort, en el año 1.749 vino al mundo Goethe. Vivió ochenta y dos años y tal como nos ha legado en Poesía y Verdad tuvo la suerte de vivir “en una época en que los grandes acontecimientos universales estaban a la orden del día y fueron sucediéndose a lo largo de mi vida”. Casi cien años del contexto se configurará la modernidad europea sirvió de escenario a este genio que se debatía entre el mundo clásico y el romanticismo y el arranque del capitalismo.

Goethe experimentó todos y cada uno de los géneros literarios y marcó nuevos rumbos en cada uno.

Es interesante señalar algunas de las opiniones que se han hecho sobre él. Ortega y Gasset en 1.949 dijo: Goethe no significa una anécdota en el destino europeo, sino que es en él un hecho visceral. De suerte que no es posible tocar en los más mínimo su persona y su obra sin que se estremezcan los ámbitos de la civilización europea”. También le define como representante de la “natural insatisfacción” y como la expresión de “el privilegio que tiene el hombre de sentirse descontento”.

Friedrich Sengle, gran conocedor de la obra goethiana, nos comenta: “Goethe se ufanaba por cambiar la forma de tiempo en tiempo.  Cambiaba la piel como los reptiles, para caminar rejuvenecido y vivificado”.

Para Díez del Corral –estudioso del autor y de su época– Goethe es lo más contrario a los más asiduamente se ha dicho de él: que era una naturaleza unitaria. Goethe era un ser bifronte: una de sus caras viene del pasado y los acepta, la otra ensaya y vislumbra el porvenir”.

Eugenio Trías nos presenta a Goethe como “diacronía replegada en la absoluta sincronización. Página única que resume todas las páginas”.

M.J.González y M.A.Vega –en la introducción a Fausto– plantean : “Toda su vida fue disciplina, trabajo, transformación y combate de adaptación a las alternativas sucesivas que siguieron en el siglo de las Luces a la Revolución del 89 y que configuraban el cambio de siglo”. Más adelante dirán también “debatiéndose entre el Romanticismo y el Clasicismo”.

Pero escuchemos que dice el propio Goethe en 1830 en consejos al canciller von Müller “Para no anquilosarse hay que cambiarse, renovarse y rejuvenecerse continuamente”.

Ahora volvamos la atención hacia la obra de Fausto. Y para ello qué mejor que recordar las palabras del autor en la carta a su secretario Eckerman el 6 de Mayo de 1827: “Me pregunto qué idea plasmar en mi Fausto. ¡Cómo si yo mismo lo supiera o fuera capaz de expresarla!.Casi tres años más tarde, el 3 de Enero de 1830, le escribirá los siguiente:“El Fausto es algo inconmensurable, y todos los intentos por hacerlo más comprensible resultan estériles”.

Es cierto, su lectura es compleja y seguramente todo esto que él nos dice tenga que ver en ello: no tener idea clara de lo que nos quiere transmitir y quizás esa oscuridad tiene que ver con el propio enigma del autor, con todas sus preguntas y su devenir en juego.

La creación de esta obra maestra le trajo no pocos quebraderos de cabeza: “Este Fausto me trae loco. No hago más que darle vueltas en la mollera y cada vez se me ocurre una idea nueva”.

Puedo corroborar punto por puto esta idea del autor puesto que según leía esta obra, iban surgiendo en mi cabeza muchas ideas. Supone un gran esfuerzo elegir un hilo conductor y dejar aparcadas muchas otras cosas importantes y atractivas.

Algunos autores plantean el paralelismo entre la personalidad Goethe y su Fausto. Y opinan como el mismo Goethe dijo en Poesía y Verdad: “Mis obras no son más que fragmentos de una gran confesión”.

M.J. González y M.A. Vega comparan a Fausto con personajes históricos como Leonardo, Galileo, Kant y, literarios como Hamlet o El Quijote “Todos ellos encarnan el sentimiento eterno universal de insatisfacción vital”.

 

Antecedentes del Fausto de Goethe

Hacia 1.587 se publicaba La historia de von Johann Fausten. Este libro anónimo contaba a grandes rasgos la historia de un hombre que pacta con el diablo: los deseo de saber y entrar en los enigmas de la naturaleza.

El personaje sobre el que están hechas todas las obras existió realmente. Georg Faustus nació hacia 1.480 y murió, probablemente, en 1.540. Astrólogo y servidor del diablo deambuló por los pueblos realizando prodigios, alcanzando fama y acabando de mala manera. Después de su muerte se fue gestando una leyenda y la fantasía popular le atribuyó más y más prodigios.

Christopher Marlowe fue el primero que realizó una versión dramática a partir de la historia de D. Johann Fausten – obra que alcanzó eco rápidamente en Alemania.

Goethe no leyó esta obra hasta diez años después de concluir la primera parte de Fausto, pero el personaje, romántico y renacentista a la vez, sedujo a los integrantes del Strum und Drang

Hay estudiosos que plantean que Goethe supo adaptarse al ritmo de las circunstancias históricas y literarias de su época, pero pienso que con Fausto fue más allá pues anticipó acontecimientos que tendrían lugar muchos años después. Baste recordar la formación de un hombre en un laboratorio (Homunculus)y las obras de ingeniería en la costa en la segunda parte de la tragedia acto V.

 

Fausto en la obra de Freud

Goethe tuvo gran influencia en la trayectoria del creador del psicoanálisis. Sabemos que el ensayo “Sobre la Naturaleza” fue determinante para la elección de la carrera de medicina por parte de Freud.

Son numerosos los trabajos de Freud en los que cita expresamente fragmentos de Fausto : En su Correspondencia con Fliess, en La interpretación de los sueños, en Tres ensayos para una teoría sexual , en Análisis fragmentario de una histeria, Sobre psicoterapia, Observaciones psicoanalíticas sobre un caso de paranoia autobiográficamente descrita, en Más allá del principio del placer, en El chiste y su relación con el inconsciente, en Totem y Tabú, en Una neurosis demoníaca del siglo XVII y en El malestar en la cultura. Estas citas son utilizadas para ilustrar sus teorías, como aval de sus opiniones e incluso como argumentos a los que les da la vuelta. Pondré algunos ejemplos:

En Más allá del principio del placer (1919-1920) cuando nos habla de las pulsiones sexuales y el desarrollo de la civilización, refiriéndose a la represión de éstas: “Lo reprimido no cesa nunca de aspirar a su total satisfacción… De la diferencia entre el placer de satisfacción hallado y el exigido surge el factor impulsor que no permite la detención en ninguna de las situaciones presente, sino que como dijo el poeta tiende indomado siempre hacia adelante”. Fausto I.

En Análisis fragmentario de una histeria (1901) plantea que para aproximarse a la solución de los grandes problemas de la histeria es preciso “un fervoroso y profundo estudio frente a la actitud de despreciativa ligereza de muchos médicos e investigadores y es ahí donde incluye la siguiente frase de Fausto: “La ciencia y el arte a solas no sirven, en el trabajo debe mostrarse la paciencia”.

En el artículo Sobre psicoterapia (1904) –cuando está argumentando que la vía para tratar las afecciones psíquicas es la psicoterapia –coloca estas líneas “sobre la moral, lo físico en toda ocasión influye” y se pregunta ¿No será mucho más adecuado y posible influir sobre la moral de un hombre por medios orales o sea psíquicos?

Incluso podemos ir más allá al decir que en la carta a Fliess del 27 de Septiembre de 1898 hay una identificación con el personaje de Fausto. En esta misiva Freud utiliza las primeras líneas de la escena de La Noche: “Ya ves que en última instancia, bien podría decir de mi mismo: Es cierto que soy más listo que todos esos presumidos, etc.… pero desgraciadamente no puedo eludir tampoco la triste continuación:  y llevo a mi gente de las narices y advierto que nada podemos llegar a saber ”. Como dice Freud esta cita está deformada.

En el discurso pronunciado en la casa de Goethe en 1.930, con motivo de la concesión del premio que lleva el nombre del genial poeta, Freud refiriéndose a la intuición de este “artista e investigador que pudo conocer el incomparable poder de los primeros vínculos afectivos de la criatura humana”, y para demostrar esto toma unos versos de la dedicatoria de Fausto: “De nuevo os acercáis, vacilantes figuras que os mostrasteis antaño a la turbia mirada. ¿Intentaré esta vez aferraros con fuerza ?…Tal que una antigua y ya medio borrada leyenda, vienen a mí el primer amor y la primera amistad”. También quiero hacer mención de otro de los punto que toma Freud en este escrito a propósito de la aplicación del psicoanálisis a la biografía: “Goethe no sólo fue , como poeta, un gran confesante, sino también a pesar de abundantes anotaciones autobiográficas, un gran encubridor. No podemos menos de invocar aquí las palabras de Mefistófeles: Aún lo mejor que logres saber, a los chiquillos no se lo puedes decir”.

Y aunque esta presentación no trata sobre la influencia de Goethe en la obra de Freud, quiero plasmar unas palabras de Lacan: “De Goethe puede decirse que, por su inspiración, por su presencia vivida, ha animado extraordinariamente todo el pensamiento freudiano. Freud reconoció que la lectura de los poemas de Goethe le había lanzado  en sus estudios médicos y había, al mismo tiempo, decidido su destino, pero es poca cosa al lado de la influencia del pensamiento de Goethe en su obra”.

 

Introducción

La obra de Fausto queda definitivamente terminada tras sesenta largos años. Goethe empieza a escribirla en 1770. La primera parte es publicada en 1803. No sería hasta 1831 cuando concluya la segunda.

Pushkin ha denominado este texto como La Ilíada de la vida moderna.

Abarca una amplia temática de la naturaleza humana: insatisfacción, amor, angustia, odio, poder, relaciones entre hombres y mujeres… y, por supuesto, sobre los temas que nos han convocado en este seminario: saber y deseo.

Mi pretensión, con estas páginas, no es ni más ni menos que una aproximación a esta compleja problemática a través de esta pieza teatral del genio alemán.

 

Argumento

Suele dividirse en dos partes. La primera se inicia con una dedicatoria, a continuación dos prólogos. En el Prólogo en el Cielo se da un pacto entre Dios y Mefistófeles. Dios quiere para Fausto “un compañero que lo aguijonee y lo impulse a obrar”. En el primer acto aparece Fausto en su gabinete. Después de los años en que se ha dedicado al estudio y a la formación de estudiantes dice no saber. Se irá apoderando de él una clara melancolía y opta por quitarse la vida. Pero, en ese momento escucha los coros y las campanas de la iglesia en Domingo de Resurrección y al ponerse en contacto con su infancia abandona la decisión de suicidarse. Sale a celebrar la primavera más que la Pascua con su criado. Será al regresar de nuevo a su gabinete cuando aparezca Mefistófeles y sellen el pacto. En este pacto Fausto le propone a Mefistófeles que él habrá ganado, si consigue que él, Fausto, “quede contento de mí mismo”. La primera salida después del pacto es a la Taberna de Auerbach. Después de esto, Mefistófeles lleva a Fausto a casa de una hechicera quien le dará un brebaje que le proporcionará fuerza, potencia. Y la primera manifestación de esa potencia será el deseo sexual como dice Berman. Se enamora de Margarita, amor que terminará trágicamente con la muerte de Margarita y del hijo ,fruto de la relación entre ambos.

En la segunda parte de la obra, Fausto y su inseparable Mefistófeles irán a la corte del emperador y se instalarán allí. Fausto promete al emperador que verá a Elena y Paris “obra maestra del hombre y de la mujer”. Por la intervención de Mefistófeles, Fausto consigue la aparición en escena de estos dos personajes. Pero al enamorarse de ella y querer retenerla, la visión desaparece. A partir de entonces y a través de un viaje cósmico irá en su busca. La encuentra, vivirá con ella y tendrán un hijo: Euforión. A éste le crecerán unas alas que le llevan a las regiones etéreas desde las que se precipitará al abismo. Tras la desgracia de Euforión, Elena invoca a Perséfone y se evaporará. Fausto se retirará a la montaña. Después vuelve al lado del emperador. Hay una sublevación contra su poder. Fausto se pondrá al lado del emperador a cambio de la cesión de una franja costera, lugar escogido para su obra tecnológica. Mefistófeles pone en marcha sus artes y se ganará la batalla.

En el acto V tenemos al protagonista en plena actuación y rodeado de riquezas. Sólo hay algo que no posee y que se opone a su total dominio de la zona : una casa rodeada de tilos, propiedad de dos ancianos Baucis y Filemón. Hablará con Mefistófeles y éste junto con tres compañeros, matan a los dueños y queman la casa. Fausto queda solo y se le aparecen cuatro espectros Angustia, Deuda, Aflicción y Necesidad. La primera mediante un soplo le deja ciego y Fausto muere. Los ángeles bajan a rescatar el alma de Fausto que ha conseguido la redención. Mefistófeles queda burlado. El final tiene lugar en un desfiladero donde los ángeles entregan el alma de Fausto a los padres de la Iglesia y santos. Aparece la madre gloriosa e interceden ante ella para obtener el perdón por el alma de Fausto : María Magdalena, La Samaritana y María Egipciaca a las que se une Margarita.

 

Análisis de algunos puntos en Fausto

El propio texto escrito en dos partes –con muchos años de diferencia- marca una división. Esta división está presente en el propio personaje que da nombre a la obra.

Quiero comenzar este recorrido desde el pacto entre Dios y Mefistófeles. Y son las palabras de este último personaje las que nos indican algo de la posición subjetiva de Fausto “¡No sabe alimentarse de cosas terrenas ¡La angustia que le devora le empuja hacia los espacios… nada podría satisfacer las insaciables aspiraciones de su pecho”. Ante nosotros se presenta un protagonista insatisfecho y angustiado. Tenemos aquí dos cuestiones clave del psiquismo humano: la imposibilidad de una satisfacción total, plena y la predisposición a la angustia.

A partir de las palabras de Dios “quiero darle un compañero que lo aguijonee y lo impulse a obrar”, se nos presenta a un hombre inhibido, parado, estancado.

También quiero señalar otra frase de Dios “El hombre sólo se extravía buscando su objeto”. Sabemos desde el psicoanálisis que el sujeto y el objeto se construyen, no están dados de antemano. Y aunque objeto en la teoría analítica alude a diferentes cuestiones pues tenemos el objeto de la pulsión, el objeto del deseo, el objeto de la necesidad y el objeto “a” , el objeto se construye, no es innato.

Así como diversos autores ven en Fausto el drama humano de la insatisfactoria y descontenta postura frente al destino, desde el psicoanálisis se aporta que en la estructura del deseo humano  el deseo se presenta como insatisfecho. No puede haber una satisfacción total. La satisfacción siempre será parcial. Eso es lo que nos enseñan Freud y Lacan. En El malestar en la cultura, Freud plantea que los seres humanos sólo podemos disfrutar mediante el contraste.  Es decir, podemos disfrutar del ocio y del tiempo libre porque trabajamos. Además nos muestra tres fuentes del sufrimiento del género humano: el que viene del propio cuerpo, el que proviene de la supremacía de la Naturaleza y el que procede de nuestras relaciones con los demás. Una de las formas de evitar el sufrimiento susceptible de originarse en las relaciones humanas es el aislamiento voluntario, el alejamiento de los demás. Aludiendo a esto en la siguiente escena de La Noche nos encontramos con Fausto aislado,

encerrado en sí mismo. Solo en su gabinete, rodeado de libros y artilugios dirá: ¡Ah! Filosofía, jurisprudencia, medicina y hasta teología; todo lo he profundizado con ardor creciente; y ¡heme aquí!, allá y en todas partes cuento con numerosos discípulos que puedo dirigir a mi antojo; pero no es menos que nada logramos saber”. Surgen ante estas palabras diversas cuestiones ¿Qué buscaba Fausto e estos saberes?. Él buscaba algo en las ciencias, en la filosofía que no ha encontrado. No puede aceptar el éxito social. Freud, en su artículo Varios tipos de carácter descubiertos en la labor analítica, nos describe uno de ellos como aquellos que fracasan al triunfar. Este es el caso de Fausto.

Prosigamos con el texto: “He aquí lo que me hiere el alma”. A pesar de haber trabajado duro, a pesar de su deseo de saber llega a la conclusión de “que nada logramos saber”. ¿Saber sobre qué?. Puesto que él reconoce que sabe: “Sin embargo sé más que todos cuantos necios, doctores, maestros, clérigos y religiosos se conocen: ningún escrúpulo ni duda me atormentan; nada temo de todo aquello que causa a todos más espanto y, merced a esto mismo, no hay nada para mí ni esperanza, ni placer alguno”. Hasta ahora no conocemos su punto de partida ni cuál es su pregunta, pero sí constatamos que lo que ha hecho ya no le sirve. También nos dice que no tiene esperanza en esta búsqueda en los diferentes saberes y que no obtiene placer alguno en esa tarea. Continúa su soliloquio: “Siento no haber nada bueno, ni poder enseñar a los hombres cosa alguna que pueda convertirlos o hacerlos mejores”. Se lamenta de no haber encontrado un saber aplicado al hacer humano. También se queja de su situación económica: “No tengo bienes, dinero, honra ni crédito en el mundo: ni un perro podría soportar la vida bajo tales condiciones, por esto no he tenido otro remedio que dedicarme a la magia”. Sus investigaciones no le han proporcionado un nivel económico aceptable y esta es la razón que argumenta para dedicarse a la magia –cuestión que aumenta su insatisfacción-. Más adelante dice: “Si fuese dado saber lo que contiene el mundo en sus entrañas y presenciar el misterio de la fecundidad, no me vería, como hasta aquí, obligado a hacer un tráfico de palabras huecas. Tenemos algo que no ha resuelto y que anhela saber. Ni los saberes que ha cultivado ni su invocación al saber revelado han respondido a su pregunta por el origen. Enigma que se plantean todos los seres humanos. Sólo hay que escuchar a niños y niñas para corroborar que ésta es una pregunta de la humanidad.

Siguiendo la lectura de Fausto, nos encontramos con que en un determinado momento él se da cuenta que se está apartando de la Naturaleza, de la vida. Se siente rodeado de muerte: “Y aún preguntas por qué el corazón se oprime con inquietud en tu pecho? ¿Por qué un dolor inexplicable para en ti toda pulsación vital?, ¿por qué vives entre el humo y la carcoma?, ¿por qué en lugar de la naturaleza animada en que Dios creó al hombre, no tienes en tu derredor más que huesos de animales y esqueletos humanos?”. Fausto buscará en la magia. Invoca al espíritu de la tierra para que conteste a sus preguntas. Éste se desvanece en el momento en que Fausto no logra mantenerlo ante la irrupción de su criado, Wagner. Y se lamentará ¿Por qué con tanta violencia me hundiste de nuevo en la incertidumbre de la humanidad?¿Quién podrá instruirme ahora? Fausto refleja o representa la búsqueda un conocimiento íntegro del Universo. Es impresionante ver aquí los antecedentes de lo que sucede actualmente, p.ej. en el campo de la Física Stephen W. Hawking en su libro Historia del Tiempo, el objetivo final de la ciencia es obtener una teoría única que describa correctamente el Universo. He aquí plasmado en este personaje la prehistoria de este anhelo.

Más adelante comprobamos los altibajos de su estado anímico: primero se comparará con Dios: ¡Yo, la imagen de Dios, que creía haber alcanzado el espejo de la verdad eterna!, para después quejarse “lejos de llevar mi loco orgullo hasta el punto de compararme con Dios, conozco que es cada vez mayor mi miseria, sólo me parezco al vil gusano…”. Tenemos aquí en estas palabras muchos temas que se podrían analizar, pero sólo voy a señalar algunos de los que están en juego: la cuestión del Yo, la identificación imaginaria, la cuestión de la verdad, el saber como revelación y el concepto de Dios.

El protagonista no encuentra sentido a su vida. Lo que hasta ese momento se lo había dado, ya no le sirve. Se siente hundido, sin salida. Entonces decide tomar el líquido mortal. Todo lo que le había estado sosteniendo hasta entonces se desbarata y se encuentra perdido. Escuchamos que está inmerso en un mar de contradicciones, de paradojas -como en un laberinto sin salida-. Llega a un punto de su existencia crucial y decido que lo mejor para no sufrir más esa sensación, para no sentir esa angustia, que le invade es la de morir. ¿Por qué no lo hace? Ante un sonido de campanas y coros conecta con su infancia “esas dulces voces a cuyo arrullo me dormí en la infancia, me vuelven nuevamente a la vida”. Son los cantos que anuncian la resurrección. Recuerda que cuando era niño la religión le consolaba, ahora no, pero puede conectar con las potencialidades de su infancia, incluso de su juventud. Saldrá con su criado a ver cómo los demás celebran la Pascua y allí es reconocido y homenajeado por sus conciudadanos. Pero esto no le hace sentirse bien, todo lo contrario. Le recuerdan a su padre y su inicio con él en el campo de la medicina. Le dice a Wagner: “Ah! Si pudieses leer en el fondo de mi alma te convencerías de cuán poco merecen padre e hijo semejante gloria ¡ Era mi padre un buen hombre oscuro que había dado en la manía de discurrir a su manera, y con la mayor buena fe, acerca de la naturaleza y sus sagrados interiores; así que, rodeado de sus adeptos se encerraba en una cocina ennegrecida….se daba aquella medicina y los enfermos morían….Es innegable que con nuestras diabólicas mixturas causamos nosotros en este valle muchos más estragos quela misma peste”. Ante lo cual se extraña el criado que le responde “¿Cómo os turbáis por esto? ¿Por ventura el hombre honrado no ha cumplido su misión, después de haber ejercido puntualmente el arte que se la ha enseñado?”…. Fausto no puede aceptar reconocimiento de sus vecinos. El se retiró del mundo a partir de la práctica de la medicina. Se evadió de ese enfrentamiento con la muerte. No aceptó los límites de la medicina –ya que aunque avancen los conocimientos, hay un límite en la curación, el límite de la medicina es la muerte. También aquí está presente su relación con el padre. De alguna manera infravalora o menosprecia la labor de su padre. Después de pasar el día en los prados vuelve a su gabinete. Entrará en compañía de un perro negro que le ha seguido. El perro se transformará y aparecerá Mefistófeles. Sellan un pacto y Fausto quedará a su merced si “el día en que tendido en un lecho de pluma pueda gozar de la plenitud del reposo, no responderé de mí. Si puedes seducirme hasta el punto que quede contento de mi mismo…será para ti el mayor triunfo”. Nuevamente el tema de la insatisfacción. También da testimonio de su inhibición cuando dice al diablo: “El espíritu que reside en mi seno puede agitar profundamente mi alma y disponer de mis fuerzas todas; pero es al parecer impotente en el exterior; por esto me es la existencia pesada, por esto deseo la muerte y detesto la vida”. No puede actuar. No puede actuar en el mundo exterior.

Después de sus ansias de saber, Fausto pasará a mantener esta opinión: “…y estoy disgustado con la ciencia”.

A partir de su renacimiento y del pacto con el demonio, Fausto pasará a la acción”.

A lo largo de la obra hay múltiples referencias al saber puesto en boca de otros personajes. Veamos algunos ejemplos, en un momento dice Mefistófeles: “No poseo la ciencia universal, pero sé muchas cosas”. Nuevamente la referencia al saber universal. Wagner dirá: “….para mí los goces del espíritu consisten en un libro, en una hoja, en una página, sólo los libros pueden haceros soportable y hasta deliciosa una larga noche de invierno, y hacernos llevar una dichosa vida que reanime todos nuestros miembros. ¡Ah!¡y cuando puede uno desenvolver un digno pergamino siente en su corazón todas las inefables dichas del cielo!”. Un estudiante le dice al diablo “Mi deseo de saber es tal que quisiera poder abrazar todo cuanto existe en el cielo y en la tierra, en la ciencia y en la naturaleza”. Esto apunta a un todo, a una totalidad, apunta a la posibilidad de un saberlo todo. Por el contrario, lo que siente Fausto es su división, en uno de sus diálogos con Wagner dice: “Tú no tienes más que un deseo: ¡quiera Dios que no sientas nunca otro ¡Hay en mí dos almas, y la una tiende siempre a separarse de la otra; la una, apasionada y viva, está apegada al mundo por medio de los órganos del cuerpo; la otra, por el contrario, pugna siempre por disipar las tinieblas que la cercan y abrirse camino para la mansión eterna”.

En la escena titulada Laboratorio, Goethe nos presenta a Wagner, ya doctor, creando un hombre artificial. Del experimento saldrá un Homunculus. ¿No es esto una anticipación de las investigaciones contemporáneas en genética?

Creo fundamental incorporar aquí una pregunta que dirige Mefistófeles a Wagner –como representante de la ciencia-: “….Preferiría preguntar por qué el hombre y la mujer están tan discordes; he aquí, querido mío, una pregunta a la que nunca podrás contestar satisfactoriamente”.

Un siglo después ya Freud comenzó sus aportaciones en el campo de la sexualidad humana y posteriormente Lacan llegó a la tesis de “No hay proporción sexual”, famosa frase que apunta a la no complementariedad de los sexos. Y hablando de las relaciones entre hombres y mujeres sólo quiero señalar que las dos uniones sentimentales de Fausto con Margarita primero y con Elena después terminan trágicamente. No sólo los dos enlaces acabarán mal, sino que Fausto también perderá los dos hijos, el fruto de esas relaciones.

Otro tema –que no voy a analizar, pero sí quiero mencionar es la cuestión del dinero. Si al principio Fausto se lamentaba de la falta del mismo. A partir del pacto, Mefistófeles se lo proporcionará y así podrá moverse libremente.

Como punto final de mis reflexiones voy a detenerme en el Acto V de la segunda parte de la tragedia. La acción se desarrolla en las bajas llanuras, a orilla del mar. Encontramos a Fausto que ha llevado a cabo su obra de ingeniería, ganando terrenos al mar. Tiene su palacio y su puerto. Posee inmensas riquezas y sin embargo, no está satisfecho: “¡Se extiende ante mí un reino sin límites, y tengo siempre a mi lado un enemigo que me provoca y recuerda con el sonido de esta campana la ilegitimidad de mis inmensos bienes”. Tiene el sentimiento de que no lo merece. No puede asumir esos frutos que provienen del pillaje y de la piratería. Pero eso no es todo: “Ni el bosque de los tilos ni la casita que junto a ellos se levanta, ni la capilla cubierta de musgo me pertenecen”. Esto es un atentado contra su intento de conseguir la completud, la ilusión de alcanzar la total satisfacción”. Entonces le pide a Mefistófeles: “Sería preciso alejar a los ancianos de allí abajo; quisiera que estuviese mi morada entre aquellos tilos, cuyos pocos árboles me hacen odiosa la posesión del mundo por no ser míos”. Esto le impide disfrutar de lo conseguido : “Quisiera cortar las ramas allí abajo por poder contemplar lo que he hecho, abracar de una mirada la obra maestra del espíritu humano, y animar aquellos inmensos espacios conquistados para establecer en ellos infinitas moradas” . Nos topamos, como al principio de la obra, como un hombre dolorido, pero sobre todo insatisfecho. Al igual que en el inicio oirá el sonido de unas campanas, sólo que esta vez tocan a muerte. Fausto solo y ciego muere. Pero se habrá salvado.

A modo de conclusión de este pequeño recorrido, quiero terminar con unas palabras de Freud : “Respecto a nuestra materia, el artista os lleva la delantera, y no hay que hacer de psicólogo donde él nos desbroza el camino ”.

 

Fdo.: Carmen Monedero Pérez
Psicóloga Clínica-Psicoanalista
Col. nº M- 3.825